«Sin verificación» suele leerse como sinónimo de anonimato cripto, pero litecoin es pseudónimo, no anónimo: cada movimiento queda escrito en una cadena pública, aunque la sala nunca pida un DNI.

Lo que de verdad falta en estas salas es otra cosa: cuenta bancaria verificada, límites de depósito impuestos por defecto, y a veces cualquier control de identidad, con acceso frecuente por VPN a marcas que no se dirigen oficialmente a España.

La ausencia real es de protección: sin licencia DGOJ no hay conexión al RGIAJ, así que quien se autoexcluyó del juego regulado no está blindado aquí —«sin verificación» significa también sin la protección que la verificación sostiene.